Fiestas, bitcoins y limpiabotas

Fiestas, bitcoins y limpiabotas

Tras un largo descanso vuelvo a la carga con el que quizá sea el tema más bloggero que he escrito hasta la fecha. Todo el mundo dice que un blog debe ser cercano y que las anécdotas le dan vida. Por la temática del mío, eso se había hecho harto imposible… hasta ahora. Hace un par de semanas conecté dos términos que jamás hubiera imaginado que podían tener relación: fiestas y bitcoins. No me demoro más y paso a contarlo.

El pasado sábado 16 de diciembre, en plena “semana fantástica” de la criptodivisa, asistí a una fiesta en la que hasta cuatro de sus integrantes habían invertido dinero en bitcoins. No me tomen por loco, no es que fuera por ahí preguntando por las decisiones de inversión de cada uno de los asistentes, sino que estos, en plena euforia alcista, sacaban el móvil de forma casi constante para enseñar su “cartera” de monedas digitales y el asombroso beneficio que les había reportado.

Representación de la moneda virtual bitcoin.

“Macho, esto es que sube todos los días. Ya gano una pasta”, me hizo notar uno de los susodichos.

“¿Te sabes la anécdota de Rockefeller y el limpiabotas?”, le contesté yo. Definitivamente, creo que me convertí en el Grinch de los recientes amantes de las criptodivisas en aquella fiesta.

Para quien desconozca la anécdota en cuestión, que aún manida sigue siendo tremendamente ilustrativa, basta decir que parte de un encuentro entre el magnate estadounidense y su limpiabotas en el que el segundo, al calor de las fuertes alzas bursátiles, le comenta al primero que tiene sus ahorros invertidos en la renta variable. Rockefeller, al entender este movimiento como una señal de burbuja o euforia desmedida, decide liquidar sus propias posiciones. Poco después, llegó el crack de 1929.

La fiesta a la que asistí no era normal o, al menos, no pertenecía a los entornos en los que normalmente me muevo. Según me contaron, la casa en cuestión estaba destinada exclusivamente para celebraciones de este tipo, manteniendo la familia otra vivienda para uso diario. La media de edad rondaba los 25 años (año arriba, año abajo), pero el dinero flotaba en el ambiente entre proyectos de abogados, médicos, gérmenes de ejecutivo  y, en general, de profesiones con altos ingresos.

Minutos después de la charla antes mencionada, un amigo de confianza me señaló que la misma persona que se jactaba de que el bitcoin subía todos los días (que de hecho lo hacía, revalorizándose aproximadamente un 1.600%) no se había interesado jamás por las finanzas y, probablemente, no sabía ni cómo funcionaba una acción. La historia se escribía sola. Únicamente faltaba que la moneda cayese.

Y cayó. Una sucesión de ciberataques saqueó varias plataformas de bitcoins y el valor de la criptodivisa se desplomó aproximadamente un 40% desde la zona de máximos. No quiere decir esto que se haya pinchado la burbuja, si es que realmente existe, pero el susto para los inversores, especialmente para los que habían abierto la posición recientemente, debió ser de escándalo.

Me cuentan –y eso sí que no tengo forma alguna de confirmarlo por mucho que me guste el rumor- que a la persona con la que hablé le saltó el “cortafuegos” y evitó una pérdida significativa. Curiosamente, esa persona que parecía no saber nada de inversiones habría colocado stop loss en su posición sobre el bitcoin. Si esto es cierto, me alegro por él, aunque si ahora rebota la criptodivisa se tirará de los pelos. En fin, espero que le sirva de escarmiento y que, la próxima vez que piense que algo sube siempre, se acuerde de mí y de Rockefeller y su limpiabotas.

Por cierto, que no quiero cerrar la anécdota sin comentar una brevísima charla que mantuve con otro de los asistentes a la fiesta con querencia por los bitcoins. Aunque su inversión era menor, también se jactaba de los beneficios que le había reportado. Él, además, se calificaba a sí mismo como un “inversor prudente” y explicaba que “había diversificado para reducir el riesgo”. Miré su cartera y encontré bitcoins, ethereum, litecoins… todo criptomonedas. Nunca sabré que pasó con sus posiciones tras la notable corrección del bitcoin, pero me lo puedo imaginar. Supongo que ahora conoce el significado del contagio.

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