La Europa de las dos velocidades pone en jaque al BCE

La Europa de las dos velocidades pone en jaque al BCE

Mario Draghi, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), ha iniciado la retirada de estímulos monetarios a través de una rebaja sustancial en su programa de compras de deuda. Parte de la teoría económica, sin embargo, se apoya en la regla de Taylor –que valora la inflación, el crecimiento y la tasa de paro, entre otras variables- y argumenta que los tipos de interés deberían situarse por encima de los niveles actuales, el 0%. ¿Significa esto que el banquero italiano debe retirar de golpe su política monetaria expansiva? Ni mucho menos. De hecho, sería una locura que podría sumirnos en un nuevo crash. No es menos cierto, sin embargo, que este planteamiento nos lleva a una cuestión interesante.

Más allá de la vigencia de la regla de Taylor, que muchos han recomendado revisar situando a un nivel menor los tipos de interés reales, lo cierto es que esto parece indicar que en Europa existen presiones que requieren de unas condiciones de financiación más restrictivas. La clave está en que Europa no es una, son muchas. Todas y cada una de las regiones que la componen tienen sus peculiaridades y eso se traduce en diferentes exigencias en términos de política monetaria. De esta forma, Alemania requiere tipos de interés superiores al 6% (aplicando la regla revisada) mientras España agradecería aún tipos ligeramente negativos y Francia responde adecuadamente a los niveles actuales.

Regla de Taylor revisada aplicada a Alemania
Regla de Taylor revisada aplicada a Alemania

Esta divergencia es una prueba sólida más de que Europa tiene (al menos) dos velocidades y de que, mientras unas economías van ya en avión, otras siguen avanzando en carro. El problema de esto es que sólo existe una política monetaria y, mientras el resto termina de despertar, Alemania teme volar demasiado alto. Hasta el propio BCE reconoce que, en ciertas regiones, los precios del sector inmobiliario están elevándose demasiado.

No es de extrañar, con los datos en la mano, que políticos, empresarios y académicos alemanes urjan a Draghi a acabar con tantos años de políticas expansivas. Pero el BCE, por mucho que algunos pongan en cuestión su independencia, no es el banco central de Alemania y no puede dejar tirada así al resto de Europa. No debe verse esto como un favoritismo hacia la periferia por el hecho de que el presidente del organismo sea italiano. En los primeros años de la década de los 2000, cuando Alemania era el alumno rezagado, se le apoyó a costa del sobrecalentamiento de otros como España.

Regla de Taylor revisada aplicada a España
Regla de Taylor revisada aplicada a España

La cuestión es que, en esta Europa con dos velocidades, no parece que nunca vaya a llover al gusto de todos. Entiendo que es algo que ocurre en todas las regiones y que, seguramente, en Estados Unidos ocurrirá algo similar y un análisis monetario desvelaría diferentes requerimientos entre sus regiones. Sin embargo, la aún escasa integración de Europa en el resto de ámbitos agudiza esta sensación de divergencia. El BCE tiene que encontrar el equilibrio y apostar por el bien mayor pero, desde luego, esta situación supone un reto que no parece que vaya a desaparecer en el corto plazo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *