El ‘botón rojo’ de la banca

El ‘botón rojo’ de la banca

¿Qué pasa cuando el remedio es peor que la enfermedad? El colchón anticrisis de la banca despierta dudas entre algunos expertos del sector financiero que creen que los propios mecanismos ideados para contener los shocks en entidades con problemas podrían convertirse en guillotina y acabar con ellas antes incluso de que se les haya dado la extremaunción.

Si hay algo ha quedado claro tras la crisis financiera de 2007 es que rescatar a los bancos con dinero público deja una cicatriz profunda en la población, que queda atónita al observar que las normas del capitalismo no son las mismas para todos. Mientras se deja caer sin piedad a las empresas, aduciendo que la quiebra de las menos eficientes es positiva para mejorar el sistema, a los bancos se les asiste desde el Estado en los malos momentos. La justificación, evitar una crisis crediticia que acabe suponiendo un mal mayor, no termina por convencer a todos.

Pero más allá de la idoneidad de que el contribuyente pague las facturas de una fiesta que se han pegado otros, lo cierto es que las autoridades europeas decidieron tomar cartas en el asunto para tratar de prevenir, en la medida de lo posible, que algo así pueda volver a suceder. Es ahí donde interviene el mencionado colchón anticrisis, que no es otra cosa que un nivel de capital que las autoridades exigen a los bancos para elevar sus niveles de solvencia. De esta forma, en los malos momentos tienen un balón de oxígeno al que aferrarse.

Las autoridades europeas computan como colchón anticrisis el capital, pero también algunos tipos específicos de deuda de los que se dice que tienen “capacidad de absorción de pérdidas”. Los CoCos, la deuda subordinada y la nueva sénior no preferente atienden a esta denominación porque, si el banco pasa por un shock crediticio, se pueden convertir en capital o incluso impagarse.

Los CoCos (bonos contingentes convertibles) se convierten en acciones cuando la solvencia del banco cae por debajo de un determinado umbral conocido como detonador. Habitualmente, este nivel se sitúa en el 5,125%. Y es aquí donde se haya el problema. Los bancos viven de la confianza y no son pocos los expertos que consideran que la conversión de CoCos en capital, en lugar de servir como apoyo, echará a la entidad en cuestión a los leones. El mensaje de debilidad que se lanza al mercado es terrible.

Banco Popular acabó intervenido antes incluso de que se tuviera que pulsar el botón rojo de su deuda. La pérdida de confianza desembocó en un pánico bancario; en una fuga de depósitos que acabó con su liquidez. Su colchón anticrisis no pudo ni ponerse a prueba.

El plan de evitar más rescates públicos a la banca es necesario, pero todavía queda demostrar que todo está atado y que la activación de los mecanismos de contingencia no minará de forma irrecuperable la confianza en las entidades dañadas. De lo contrario, la mano extra que se presupone que echará el colchón anticrisis en época de dificultad no será sino una mano al cuello.

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